domingo, 13 de noviembre de 2022

LULA ANTE EL OCASO Y LA ALBORADA


La década del 20 se ha iniciado con un ascenso significativo de los regímenes llamados de izquierda en América Latina, Colombia con Petro, Brasil con Bolsonaro, Chile con Boric, Argentina con Fernández, México con López Obrador, Bolivia con Arce, Honduras con Xiomara Castro, Nicaragua con Ortega, Venezuela con Maduro, Perú con Castillo, Cuba con Diaz Canelo.

Aunque todos se han hecho elegir con los votos de la izquierda, sus actuaciones demuestran muy diferentes niveles de compromiso con los ideales que la izquierda, especialmente la latinoamericana, pregona.

Lo que deberíamos resaltar es que, desde hace medio siglo a la fecha, hemos estado viviendo ciclos sucesivos, donde con mayor o menor fuerza, regímenes de izquierda han asumido el poder en la región, para a continuación ceder el lugar a regímenes de ultra derecha, los que a su vez abandonan el poder en manos de otro régimen de izquierda y de esta manera la sucesión se vuelve continua, sin que se pueda resolver las contradicciones que envuelven la crisis del actual sistema político.

Un análisis somero de coyuntura nos va a revelar que la raíz de esta situación se encuentra en la estructura misma del sistema, el cual está diseñado para reproducir las circunstancias que lo sostienen.

En primer lugar los procesos electorales se llevan a cabo con muchas restricciones, la ley les otorga derechos a unos partidos políticos que por su naturaleza no representan a ninguno de los sectores sociales que deberían representar, de manera que tienen que manipular la opinión pública a través de las millonarias sumas que se invierten en publicidad, financiación que deben obtener de los grupos económicos hegemónicos que manejan el país, cuando no de dineros sucios provenientes de actividades ilegales, y a los cuales luego en el poder deben retribuir con prebendas del estado.

 En segundo lugar, mas allá de los gobernantes elegidos, existe toda una extensa maquinaria del estado, poblado de un ejército de funcionarios que la ponen en movimiento, los cuales se restringen a normas obsoletas, cuando no están manipulados por la corrupción, lo que es capaz de enterrar en una maraña burocrática las mejores intenciones de cambio que pueda asumir un gobernante.

El ciclo se completa porque la derecha en el gobierno hace sentir al ciudadano que abusa de su poder y favorece solo a los estratos económicamente altos, radicalizando la protesta social lo que lleva al electorado hacia una posición de izquierda que propone atender sus necesidades; mientras que la izquierda en el poder, mediatizada tanto por los poderes facticos como por la burocracia del aparato estatal, se ve imposibilitada de realizar cambios esenciales y hace sentir al ciudadano que traiciona sus promesas, llevando al electorado a volver hacia las propuestas de modernización e inversión privada de la derecha.

Queda claro que el cambio de gobierno, el ascenso de uno u otro personaje como presidente del país, no rompe el ciclo, no es capaz de ofrecer soluciones por sí mismo.

Este es un signo claro del ocaso de un sistema político elaborado hace mas de dos siglos atrás, mucho antes de todo el proceso de globalización que ha cambiado drásticamente la forma de vida en el planeta; los procedimientos determinados para dar funcionalidad a una sociedad con clases bien delimitadas, con fuerzas de mercado estables, con una media de bienestar ciudadano tolerable, no esta dando resultados mínimamente aceptables; la crisis disfuncional del sistema esta elevando el caos a un nivel de normalidad cotidiana, donde la radicalización de la protesta popular no esta encontrando medios para disminuir la presión política que puede desembocar en una explosiva ruptura que costaría muchas vidas humanas.

Por otro lado, el hecho comprobado de que las izquierdas, de uno u otro signo, estén ganando cada vez mayores espacios políticos, nos abre la esperanza de que una alborada democrática está surgiendo; un desesperado, pero no por eso menos elaborado, intento de reemplazar el sistema caduco, rompiendo el circulo vicioso con que se autorreproduce, y construyendo la necesaria representatividad que impone una democracia funcional, en la cual el bienestar humano es la prioridad, segundo la economía y tercero el mercado.

Resulta obvio que el cambio de sistema no va a proceder de una insurrección o u golpe de estado; hay una evolución social que debe trasformar la forma de sentir la política en el ciudadano, para luego quizá devenir en insurrección como puntada final; para ello están surgiendo nuevos lideres, en el sentido exacto de la palabra, que tendrán que reemplazar a los caudillos que nos dejo la vieja escuela; donde la mente no trabaja en base a doctrinas, como en el pasado, sino en base a crítica y análisis.

Hegel planteo la dialéctica como problema filosófico en el sentido idealista, Marx le dio una aplicación materialista analizando el sistema político y social de la época; la lucha y unidad de los contrarios es la base del planteamiento dialectico; tenemos que entender que la izquierda y la derecha, en política, son dos caras de la misma moneda, no existe una sin la otra, no somos enemigos sino contrincantes, en ambos lados hay parte de razón; sin embargo la ultra izquierda, tanto como la ultra derecha, al verse como enemigos acérrimos, al tratar de eliminar al otro, solo logran desvanecerse a sí mismos; al final los extremos se juntan en una especie de autodestrucción total.

La alborada que presagia la actual ola de gobiernos de izquierda en Latino América, pudiera aprovecharse para dar un paso audaz hacia la consolidación de derechos ciudadanos y fortalecimiento de la democracia continental, con la creación de un organismo supranacional, que incorpore a estos gobiernos de la región, el cual exija a los países miembros mostrar avances en la implementación de medidas que vayan en esta dirección, de manera que, como contraparte, se garantice cooperación económica y un trato privilegiado en el comercio, así como otros beneficios que se puedan acordar.

En un punto inicial algunos gobiernos no estarán listos para incorporarse como subscriptores del acuerdo, pero como simpatizantes de la idea, pueden apoyar el proyecto participando como adherentes, con representación en el consejo directivo, pero sin voto.

Existen puntos importantes que deberían incorporarse en el acuerdo fundacional de este organismo latinoamericano que pongo a consideración:

1-    Incorporar el enfoque de genero en la curricular educativa

2-    Legalizar el aborto

3-    Legalizar el matrimonio igualitario

4-    Crear los instrumentos legales en función de priorizar la participación del estado en la explotación de los recursos naturales

5-    Suscribir los compromisos internacionales para la defensa del medio ambiente e impulsar el desarrollo de fuentes alternativas de energía ecológica

6-    Desarrollar acuerdos de libre comercio entre los países de la región

7-    Ampliar la creación de zonas francas en las fronteras

8-    Agendar la creación de un organismo de cooperación militar y defensa continental

9-    Impulsar la ampliación de los servicios de salud y educación a cargo del estado

10- Asumir una activa defensa del sector agrario como base alimentaria del país

11- Desarrollar formas legales que lleven a la ampliación de la democracia, asegurando una participación cada vez mayor del ciudadano en las decisiones del estado; lo que implica realizar reformas en la estructura del estado y modificar las leyes electorales

Llegar a acuerdos de esta naturaleza significaría un paso importante en el fortalecimiento del subcontinente y la luz de la alborada que anuncia el rompimiento del círculo político neoliberal vigente.

Una vez más, cambios fundamentales necesitan de voluntad política, esta en manos de los gobiernos de turno el tomar acción.

  

domingo, 23 de octubre de 2022

12 DE OCTUBRE: ¿CELEBRANDO LA HISPANIDAD?

 

Desde fines del siglo XIX, con motivo de la llegada de Colón al continente, los criollos, que eran leales a la corona mayormente, porque eran beneficiarios de los privilegios que esta les ofrecía, festejaban el 12 de Octubre como la llegada de la civilización occidental al continente y el inicio de sus riquezas y privilegios; eso explica históricamente como la lucha por la independencia tuvo un fuerte rechazo en las ciudades capitales, especialmente Lima, que era el centro neurálgico del virreinato.

Esta costumbre ha perdurado en diferentes grados, según las locaciones, hasta nuestros días; pero ¿Qué es lo que tendríamos que celebrar?

Justo en estos días un “influencer” denominado Capitán Perú inició un debate al proponer un evento para celebrar en esta fecha nuestra hispanidad; es entendible que cierto grupo étnico celebre ciertas fechas con un significado especial para su comunidad, tal como los alemanes en Pozuzo celebran su llegada a la región y sus fiestas nacionales propias, o como la comunidad china en el Perú celebra sus propias costumbres y feriados. Etc., pero entendemos que no es una celebración nuestra como nación, a pesar de que tenemos que reconocer las influencias culturales que ellos pueden haber marcado en nuestra propia nacionalidad; así, los españoles en Perú o sus descendientes y admiradores, pueden celebrar la llegada de Colon a estas tierras, pero no es nuestra hispanidad lo que podemos celebrar como peruanos o americanos.

A diferencia de las influencias culturales chinas y africanas enraizadas en nuestra “choledad”, la influencia hispana fue insertada a fuerza de sangre y látigo, las guerras de conquista, las mitas, la santa inquisición, las encomiendas y los virus que trajo consigo España, acabaron con cerca del 90% de la población nativa; algunos objetan que no hubo genocidio porque hubo sobrevivientes, entonces también estarían negando el holocausto nazi porque aún existen judíos.

Negar el genocidio hispánico en América es querer tapar el sol con un dedo, solo comparable con las teorías terraplanistas que coincidentemente se ponen de moda.

Tampoco se trata de negar nuestra hispanidad, recibimos en nuestra cultura un idioma (mas avanzado que el nuestro en esa época) así como algunos avances científicos (bastantes cortos pues recién estaban saliendo del oscurantismo de la edad media) y algunas costumbres sociales y alimentarias que se sincretizaron con las nativas, pero definitivamente la herencia cultural más nefasta que nos dejaron y que subyace hasta nuestros días es la religión católica, esta nos ha dominado por más siglos que España  misma, nos doblega mentalmente a una situación de culpa permanente ante un Dios sancionador, y que limita el desarrollo social mediante normas inmutables que fueron escritas dos milenios atrás, aun en contra del sentido común y de la ciencia, alimentando el poder de una casta eclesiástica que hace todo lo posible para conservar su influencia política y su tesoro económico.

Alguien trató de rebatir arguyendo que los españoles contribuyeron a la modernidad del país al construir carreteras, puentes, puertos, iglesias, escuelas, universidades, etc., pero olvidan, en primer lugar, que dichas edificaciones fueron hechas para provecho de sus compatriotas (ningún indio se sirvió de ellas) y para provecho de sus negocios con la corona; en segundo lugar, que aun admitiendo el valor de la modernidad adquirida, si hacemos un balance de lo aportado contra lo robado, estamos en un estimado de mil a uno a favor de España.

También vi argumentos negando que hubo robo, entonces pregunto: ¿Cuánto pagaron los españoles por las toneladas de oro y plata que sus galeones cargados a tope llevaban a Europa? o ¿Cuánto pagaron por las tierras que se apropiaron en nombre del rey? o ¿Cuánto pagaron a los mitimaes que esclavizaban en las minas para extraer el mineral? Hasta donde sé, apropiarse de un bien sin retribuir un justiprecio es un robo, ¿o cómo le llaman?

Argumentos veo que claman que debemos agradecer que fueron españoles quienes nos conquistaron, pues ellos se mestizaron con los nativos, mientras los ingleses en América del norte realmente acabaron con la población nativa.

Falso estamento, primero porque a pesar de ser cierto que de las tribus nativas en América del norte quedaron mucho menos sobrevivientes, hay que tener en cuenta que la población nativa de ese subcontinente era mucho menor que la del sur, por lo mismo los estimados porcentuales del exterminio son similares.

Tampoco es plausible aceptar el argumento de que los Incas no eran unos santos, que erigieron su imperio conquistando  a sangre y fuego a otras poblaciones; esto es cierto, ninguna guerra de conquista es amable; a diferencia de los conquistadores europeos, los incas conquistaban para asimilar, destruían ejércitos y gobiernos enemigos, para incorporar luego a las autoridades locales y gobernar a la comunidad, no para exterminar  la población ni para expoliar las riquezas; aun así, la crueldad de las guerras incas no pueden justificar el exterminio del conquistador europeo, si los consideraban salvajes por ese comportamiento significa que se impuso el más salvaje de todos.

Segundo aspecto a tener en cuenta es la diferencia geográfica, en el norte no existía la riqueza mineral que si tenia en abundancia el sur, por tanto, el objetivo primordial de los ingleses fue colonizar las tierras, las cuales eran sumamente fértiles, aunque muy agrestes, llegaban familias dispuestas a hacer crecer sus siguientes generaciones en este lugar, para ello, lógicamente, tenían que arrancar las tierras de sus propietarios anteriores y la forma más eficaz era exterminándolos.

En el sur, por el contrario las cordilleras hacían que la tierra fértil fuera escasa, pero en cambio existía mucha riqueza mineral, por tanto la prioridad de la corona era extraer la mayor cantidad de oro y plata posibles para llevarlos a España, la mayoría de los conquistadores no vinieron a quedarse, a formar generaciones aquí, era una tierra inhóspita para ellos, vinieron a hacerse ricos y regresar a su madre patria para disfrutar de lo extraído; puesto que la principal riqueza estaba en las minas y los conquistadores blancos estaban muy poco dispuestos a bajar a sus profundidades para conseguir el metal precioso, necesitaban de los indios para que les hagan el trabajo, otra razón para no exterminarlos por completo.

Entonces sí, tenemos una herencia cultural y étnica de España un poco mas fuerte que la de los africanos y los chinos, actualmente somos mas mestizos que otra cosa, no solo étnicamente sino también culturalmente, pero es difícil celebrar algo que nos fue impuesto tan cruelmente; es como reconocer que somos hijos del hombre que violó a nuestra madre y que llevamos su sangre en nuestras venas, pero no nos pueden pedir que lo amemos y respetemos.

Somos mas coherentes en llamarnos latinos antes que hispanos, es fútil querer llamarse hispano porque habas español, ni tienes que hablar latín para ser latino, es porque el sentido de lo latino actualmente expresa mejor ese sentimiento de mestizaje que acarreamos desde nuestra transculturización global, universal, pero donde nuestra raíz, andina o indígena, es siempre hegemónica.

El criollo en su afán de mostrar lealtad a la corona erigió monumentos a sus conquistadores, etiquetó calles y plazas con sus nombres, ahora el sentido común esta haciendo que se desaparezcan estas señales de admiración al cruel conquistador, lo cual no es negar la historia, por el contrario, es ponerla en su verdadero contexto, siempre enseñaremos a las generaciones quienes fueron los que nos conquistaron, pero también sabremos decirles como fue la conquista, ojalá aprendamos de ello; tampoco creamos que esta es una tarea prioritaria (la de hacer desaparecer monumentos) pero no vamos a condenarla cuando se produce.

Tampoco debemos caer en el error de la generalización, al decir “los españoles” cometieron masacres en América, sabemos que nos referimos a los conquistadores, que fueron elegidos entre la peor ralea de la península y sus gobernantes de entonces que promovieron esa cruenta expoliación; pues, además, en el tiempo, llegaron otros españoles que fueron grandes personas, que se preocuparon por mejorar la calidad de vida en estas tierras, lamentablemente no fueron la mayoría.

Finalmente, el uso de etiquetas resulta irrelevante si no tenemos en cuenta el significado que les damos a las mismas, nos pueden llamar hispanos, latinos, indios, cholos, pero lo que no debemos aceptar es que esto conlleve un significado de admiración inmerecida hacia nuestros conquistadores, ni un sentido despectivo hacia nuestros verdaderos orígenes; el valor de nuestras raíces es superior a lo que un conquistador puede imponer.

Doce de octubre, ¡nada que celebrar!

domingo, 31 de julio de 2022

FALSA PROSPERIDAD



Las sucesivas crisis, económicas y sociales, que se vienen desarrollando en el mundo, nos demuestran que el sistema económico neoliberal vigente sufre de una decadencia incontrovertible.

El neoliberalismo es una de las ultimas actualizaciones, de varias otras desde su surgimiento en el siglo XIX, que ha elaborado el capitalismo para adaptarse y poder subsistir, sin embargo, hasta la fecha, no parece tener una nueva propuesta para el reto que presenta la era posmoderna.

En respuesta a la actual crisis, muchos gobiernos, especialmente en Latinoamérica, presentan fuentes estadísticas donde se muestra cierta prosperidad económica; países, como Perú, donde la fuente principal de riqueza son sus recursos naturales (entiéndase minerales crudos) y debido al alza de precios en los mercados internacionales, pueden mostrar un PBI en constante crecimiento durante los últimos años.

Las estadísticas exhibidas no hacen más que mostrar una falsa prosperidad económica, teniendo en cuenta que la riqueza extraída es exportada en su totalidad, dentro de un modelo de exportación primaria, que no genera suficiente empleo para la población, y lo poco que genera es un subempleo, muchas veces tercerizado para evitar cumplir con los derechos laborales, no deja riqueza en la región, debido a extensivas exoneraciones tributarias, justificadas como incentivo a la inversión privada y finalmente porque el dividendo obtenido se malgasta en la burocracia y la corrupción.

La cruda realidad es palpable a simple vista en los suburbios de las ciudades capitales, la pobreza extrema de sus habitantes, en viviendas casi inhabitables, los callejones, las favelas, sin servicios básicos, la gente buscando desesperadamente cualquier trabajo ocasional con que pagar la comida del día, la delincuencia como puerta de escape.

Queda cada vez mas evidente, que la supuesta prosperidad de los estados, no tiene una correlación directa con el bienestar de su población; es más, la brecha social, entre la elite mas rica y poderosa de cada nación y la amplia mayoría ciudadana, se hace mas amplia cada vez; dicho, en otros términos, los ricos se hacen cada vez mas ricos y los pobres cada vez más pobres.

Lo que queda demostrado es que la falla de origen no es que no estamos produciendo suficiente riqueza, sino que no se está distribuyendo correctamente.

La fuerza del engaño, con la falsa prosperidad económica, a través de la manipulación de los números no es suficiente para satisfacer las necesidades primarias de gran parte de la población, lo cual desencadena desengaño y frustración en la población, emergiendo las crecientes protestas que impiden la gobernabilidad, sin importar el color político del gobierno de turno.

En primer lugar, el desarrollo económico implica una gran inversión en educación, reconstruyendo las mallas curriculares; entender que el valor de una nación no esta en sus activos físicos, sino en la calidad de sus ciudadanos.

En segundo lugar, necesitamos una legislación que regule la distribución de la riqueza producida, dando prioridad al bienestar de los habitantes.

Desarrollo económico es deseable, incluso temporalmente dentro del modelo capitalista original, lo que hay que rechazar enfáticamente es el modelo de expoliación neoliberal que nos han impuesto y que ya no tienen como justificar.

  

domingo, 10 de julio de 2022

EL NUEVO PACTO SOCIAL

 

¿Por qué la bandera de nueva constitución recorre actualmente América Latina? La respuesta recurrente es que la sociedad que rige tal constitución ha sufrido cambios radicales a consecuencia de las transformaciones tecnológicas, la globalización, la posmodernidad. Pero, ¿es necesario realmente cambiar la constitución o una reforma parcial de ciertos aspectos de la misma seria suficiente para adecuarla a la nueva realidad social? La respuesta a esta interrogante es la que divide actualmente a los electores en cada nación.

Se define la constitución política de un estado como un pacto social entre los diferentes estamentos de una patria soberana; pero muchas veces se confunde este acuerdo nacional con una decisión sobre políticas de estado, que son mas bien materia de la labor legislativa y no de la constituyente, esto se fundamenta en que las políticas de estado son aplicables como respuesta a circunstancias sociales, económicas o políticas, las cuales pueden cambiar impredeciblemente y las respuestas a las mismas estarán influenciadas por la ideología dominante en los poderes del estado en un momento determinado; mientras que el pacto social que refrenda la constitución se refiere al acuerdo que las naciones se comprometen a respetar para definir las instituciones que forman la estructura del estado, los derechos y libertades de los ciudadanos, pero fundamentalmente, la forma como los ciudadanos tomaran las decisiones respecto a las políticas de estado, lo que definirá que tipo de patria queremos construir.

Las constituciones actuales, en América Latina especialmente, adolecen de dos factores que las vuelven endebles, lo primero es que tratan de dictar políticas de gobierno, reduciendo el rol del estado a un papel subsidiario en relación a la empresa privada, limitando excesivamente su acción de control, definiendo políticas económicas como el modelo primario exportador, creando regímenes especiales para las empresas extranjeras, regulando la tributación, definiendo las líneas educativas y de salud reproductiva, entre otras; lo que las convierte en estacionales, frágiles a los cambios de opinión de una mayoría o del grupo hegemónico en el gobierno de turno.

Lo segundo es su absoluta falta de representatividad; las constituciones republicanas, en su generalidad, declaran erróneamente la democracia representativa, cuando realmente ejercen una democracia delegativa; la cual fue institucionalizada en los finales del siglo XIX, y se basa en un sistema de partidos que, con una particular ideología política, están supuestos a representar a las diferentes clases sociales existentes y cuyo trabajo social en la ciudadanía le ganará el apoyo en votos para poner un numero proporcional de delegados al parlamento, quienes, consecuentes con los ideales que proclaman, deben defender los intereses de sus electores en el debate legislativo.

Afirmamos que la democracia republicana actual es delegativa y no representativa, como pretende ser, porque hace más de medio siglo que han dejado de representar; en el acto electoral, el ciudadano al emitir su voto, lo que hace es delegar su poder de decisión en otra persona, la cual debe suponerse mejor capacitada para la función y la cual no responde necesariamente a la opinión de sus electores, ni está obligado a dar cuenta de sus decisiones ante nadie más.

La delegación de poderes se estipula en el siglo XIX con la concepción de que el pueblo, en su gran mayoría iletrado, no poseía las capacidades para decidir las cuestiones del gobierno de un estado, las que serian tomadas por la élite ilustrada, que supuestamente tendría las habilidades necesarias para esta labor.

El siglo XXI se presenta con profundos cambios sociales, los cuales no solo modifican los parámetros del desarrollo humano, sino incluso cambian el significado de muchos términos; para el mundo posmoderno representación significa participación, cuando no se puede garantizar la participación activa del ciudadano, este no se sentirá representado de ninguna manera.

Con los avances de la tecnología y el proceso de globalización, el sistema social a entrado en un proceso de cambios que han vuelto obsoletos los supuestos del siglo pasado; las clases sociales, como eran entendidas por Marx  o Weber, no existen más, actualmente la sociedad moderna esta estratificada en múltiples sectores algunos de los cuales se superponen en determinados tiempos y espacios; por esta razón sus intereses varían en correspondencia; los partidos políticos al no alcanzar la capacidad de representar tan variados intereses, pierden la autoridad que les brindaba la ideología, convirtiéndose en simples cazadores de votos, cascarones vacíos de propuestas, que sobreviven acechando a los ciudadanos con promesas que saben que no podrán cumplir, cuyo objetivo es colocar la mayor cantidad de delegados en el parlamento para cumplir con los intereses de aquellos que financiaron sus millonarias campañas publicitarias y poder medrar del presupuesto público.

De esta manera la política pública se ha convertido en un mercado de corrupción, con supuestos lideres que no representan a nadie socialmente, que una vez elegidos no dan cuenta ante nadie de sus actos, es más, que son protegidos por una inmunidad malentendida, que se sustentaba como protección a los tribunos de sus opositores políticos y que ahora es usada para blindar sus actos delincuenciales; son supuestos lideres creados artificialmente por un aparato mediático que se alimenta de los mismos fondos que drenan de la corrupción.

No existen mas las clases sociales que definían la existencia de los partidos políticos tradicionales, sin embargo, las constituciones republicanas continúan reforzando la presencia de estos en el sistema electoral que alimenta la estructura del estado.

La existencia de partidos y lideres que no representan a la sociedad que pretenden gobernar, crea una crisis que golpea constantemente el sistema político y hace imposible a cualquier gobernante, sea de derecha, izquierda o centro, sostener un programa ni siquiera al mediano plazo.

Esto demuestra la urgencia de un nuevo pacto social, uno que corrija los dos factores que están impidiendo a nuestras sociedades superar la crisis que agota el sistema cada vez con mayor impacto y que podría desencadenar una anarquía autodestructiva con graves consecuencias.

Necesitamos una constitución que se ciña, en primer lugar, a exponer la visión y misión con la que los ciudadanos como sociedad organizada se proponen construir una nación.

Segundo, a establecer los derechos ciudadanos, en todos los niveles, tanto civiles, como políticos, sociales y culturales, estableciendo además los deberes que como ciudadanos comprometidos con la patria están obligados a cumplir.

Tercero, crear los poderes del estado y la estructura de sus instituciones, definiendo sus funciones generales y específicas, dando las líneas de cómo se dirigirán estas y como se designará a sus funcionarios, el tiempo de sus mandatos, así también el cómo se manejará la interdependencia entre ellas.

Cuarto, a establecer un sistema electoral que devuelva el control de las decisiones de estado a la ciudadanía; convirtiéndonos en una verdadera democracia representativa.

Quinto, a definir los procedimientos que regirán para las reformas o cambio de la constitución.

La segunda parte se refiere a la representatividad que debe generar un gobierno; hemos señalado como los partidos políticos tradicionales se volvieron obsoletos a partir de la disolución de las clases sociales que estaban supuestos a representar, convirtiéndose en vientres de alquiler para personajes ignominiosos que buscan aprovecharse de las posiciones de poder que el estado les puede brindar.

Romper con ese proceso delincuencial requiere cambiar los métodos de elección de nuestras autoridades; por principio, abandonar los privilegios de los partidos, no vamos a votar por partidos que no son representativos, si votamos por personas que pueden merecer nuestra confianza, dejemos que ellos mismos hagan el trabajo en su propia comunidad, que puedan postularse para cualquier puesto publico sin necesidad de estar respaldados por un partido, los partidos y organizaciones políticas seguirán existiendo, podrán apoyar a cualquier candidato de sus preferencias, pero queda establecido que ningún candidato tiene un vinculo mandatorio con cualquiera de ellas, por el mismo motivo no se reconocerán bancadas, ni alianzas, cada representante es responsable de su desempeño.

Segundo, los representantes al parlamento deben ser elegidos de manera exclusiva por cada distrito electoral, lo que significa que, si tiene que elegirse 100 representantes, deberán delimitarse 100 distritos electorales, los cuales se distribuirán proporcionalmente en las diferentes regiones de acuerdo a su población electoral.

Tercero, los representantes no son dueños de sus votos y opiniones, son solo los voceros de sus representados, es decir de los ciudadanos de su distrito electoral por el cual han sido elegidos; es obligación de los representantes llevar un mandato de sus electores para cada votación.

La función esencial del parlamento es elaborar leyes, una función subsidiaria es de control al gobierno, la cual se ejecuta a través de interpelaciones a sus ministros y la potestad de censura a los mismos; el parlamento no tendrá facultades investigadoras, la cual procede solo para el poder judicial.

Los electores de cada distrito deben tener la potestad de censurar a su representante en cualquier momento de su periodo por votación simple.

La representatividad de los parlamentarios estaría de esta manera asegurada, eliminando aquella prerrogativa que acepta su propio criterio como el de la mayoría, convirtiéndolos de esta manera en simples portavoces.

La democracia representativa supera a la democracia delegativa, adecuándose a los cambios sociales de la era moderna; la implementación del voto electrónico es una exigencia del mundo digital para facilitar la acreditación del mandato de los parlamentarios.

La eliminación del voto obligatorio es otro punto esencial para afirmar la representatividad; la obligación de votar se impuso en el supuesto que, la participación de la gran mayoría de los ciudadanos, daría al gobierno la legitimidad que necesita; sin embargo, esto jugó en sentido contrario, pues cuando el ciudadano se siente apremiado para emitir su voto, especialmente en circunstancias donde este se encuentra desinformado y ni los candidatos ni el sistema le ofrecen garantías de confianza, llega al ánfora electoral sin ninguna convicción y emite un voto vacío de contenido, aun cuando marca la casilla de algún partido, es un voto de desesperanza que no sirve, políticamente hablando, para legitimar un gobierno; aunque legalmente sea válido; así en las últimas décadas, muchas personas llegan a las urnas, no a votar por un candidato de su preferencia, sino para emitir un voto en contra del candidato que rechazan con mayor fuerza; por eso el ciudadano común no se siente representado por los gobiernos de turno, generando una crisis de legitimidad permanente, convirtiendo en irrelevante que tipo de gobierno asuma el poder.

El voto optativo genera una responsabilidad del votante que tiene que asumir su decisión a lo largo del periodo, rompiendo el peso político del voto en contra; esto otorga per se la legitimidad que necesita cualquier gobierno, porque incluso el ausentismo está votando virtualmente, al no asistir, esta diciéndonos que no le importa quien sea elegido, que cualquiera de ellos le da igual, de manera que muy poco puede sentirse de oposición.

En este punto de nuestra ponencia podemos darnos cuenta que la implementación del voto electrónico será el motor que impulse toda la cadena de trasformaciones requeridas; la sencillez, celeridad, lo asequible y seguro que provee la sistematización de los procesos electorales, abre el camino para que las consultas puedan realizarse con mucha regularidad y por lo tanto acerca de los más diversos temas.

Otro punto importante a establecer es la injerencia de los sectores empresariales en los procesos electorales; estamos acostumbrados a ver campañas publicitarias millonarias en cada elección, lo que conlleva avisos a toda pagina en los diarios de mayor circulación, paneles publicitarios en las principales vías, volantes, afiches y murales distribuidos en toda la ciudad, así como espacios en la radio y televisión, para promocionar a un candidato; ¿nos preguntamos quien paga todo esto?, la respuesta obvia es, donaciones de campaña, ¿Quién esta dispuesto a donar miles o millones a una campaña electoral? Solo grandes empresas tienen la capacidad de disponer de estas sumas de dinero con esa facilidad, pero, ¿Cuál es la finalidad por la cual dispensan estas sumas?, las empresas se manejan como líneas de negocio, invierten capitales donde esperan recibir ganancias, nadie regala dinero sin una finalidad en el mundo de los negocios, se deduce entonces que su expectativa es recuperar su inversión con ingentes ganancias, de acuerdo al riesgo, cuando el candidato asume la posición esperada, ¿Cómo lo logran? Exigiendo privilegios ilegales que los ponen en ventaja para hacer negocios con el estado en desmedro del presupuesto nacional.

Quebrar esta cadena de corrupción requiere controlar el flujo de dinero que financia las campañas; significa impedir no solo el flujo de dinero sucio, sino de todos aquellos financiamientos que corren tras la inmoralidad en el poder.

Esto requiere bloquear todo financiamiento electoral privado, estableciendo que el estado es el único autorizado para efectuar propaganda electoral, a través de espacios contratados en los medios de comunicación hablados, escritos y televisivos, así como paneles en vías públicas,  los cuales serán distribuidos de manera equitativa entre los candidatos competidores; quedando abierta la posibilidad de estos hacer campaña a través de las redes sociales, mítines públicos y volanteos;  lo cual deberá ser regulado por la ley; esta es la manera de evitar que sea el poder económico el que influya en la elección de un líder político, dando a todos los candidatos las mismas posibilidades de llegar a sus electores con sus propuestas.

Volvemos a la pregunta inicial ¿es necesario tener una nueva constitución o es suficiente una reforma parcial?

Quienes se oponen incluso a consultar la ciudadanía la opción de una nueva constitución, argumentan que existen muchas reformas necesarias y urgentes que el país necesita antes de pensar en una nueva carta magna, que es un proyecto de mediano plazo; planteando que no existe aún un momento constitucional que impulse un giro político que justifique una asamblea constituyente.

Es cierto que existen muchas reformas en campos como la salud, el transporte, educación etc. que son muy importantes y que no necesariamente dependen de un cambio constitucional, sin embargo, asumiendo los razonamientos que hemos presentado y teniendo en cuenta la experiencia histórica, las probabilidades de que todas estas reformas sean burladas por la corrupción y los intereses creados, es demasiado alta como para tomar el riesgo, porque seguimos funcionando en el mismo circulo de poderes facticos que han creado esta crisis y que durante años están tratando de administrarla en provecho propio.

La premisa del momento constitucional se devela teniendo en cuenta que no brota espontáneamente en una coyuntura especifica, mas bien, es un proceso que se va construyendo, lo que hace necesario que la propuesta sea impulsada permanentemente hasta llegar a una concientización ciudadana que lo convertirá en activo.

El otro argumento, de ir a reformas parciales, cae por su propio peso, ¿Quiénes serian los responsables de activar las reformas necesarias? ¿acaso no serían los mismos que hoy en día evaden su compromiso, no representan a ningún sector especifico y no dan cuenta de sus actos ante nadie? ¿cómo podemos confiar la responsabilidad del cambio a los mismos se benefician con el statu quo?

La coyuntura demuestra que un nuevo pacto social resulta imprescindible si pretendemos quebrar la mecánica de retroalimentación de este sistema, que favorece la corrupción y que ha generado la grave crisis política que estamos viviendo.

Los hechos sociales trascienden a las pretensiones de las personas y no es casual que esta década esté marcada por el clamor de una nueva constitución.

De las transformaciones que la tecnología ha venido provocando en las formaciones sociales, emerge ahora esta brega que busca conquistar una actualización de las condiciones en que funcionan nuestras sociedades.

Lo que un nuevo pacto social significa, es el logro de una competencia de esfuerzos para elaborar un acuerdo, entre los diferentes estamentos funcionales de la sociedad, que exprese los intereses comunes de las partes y cree los mecanismos para asegurar que ninguna de ellas tome ventaja sobre la otra; acuerdo que necesita de las fortalezas políticas de una izquierda y una derecha con signos de madurez, inteligente y racional, desprovistos de radicalismos y fundamentalismos, ya que además deben tomar una significancia histórica planteando un proceso político de largo plazo.

Algo que debemos tener muy presente es que una constitución no será la solución para todos los conflictos sociales y políticos que esta crisis ha creado, pero es la herramienta que nos permitirá empezar a actuar directamente dando respuesta a los mismos.

Que la evolución del principio constitucional está en marcha es un hecho incontrastable, los esfuerzos del fundamentalismo de derecha para detenerlo, solo pueden lograr dilatarlo en el tiempo, pero se tata de un desarrollo incontenible; depende ahora del trabajo de las fuerzas progresistas superar la rémora conservadora y dar ejemplo de liderazgo en el camino del cambio constitucional.

 

sábado, 28 de mayo de 2022

EL ESTADO EMPRESARIO


 

Después de los ensayos estatizadores de la década del 70, la contrarrevolución neoliberal revirtió todas las experiencias previas, al extremo de quedar proscrita toda intervención del estado en el mercado.

La justificación partía de la excesiva burocratización en que cayeron muchas empresas estatales, lo que les puso en desventaja en el mercado, como consecuencia de tal generaban continuas perdidas que tenían que ser cubiertas por el presupuesto público; además de que, por la misma razón, los servicios que prestaban eran deficientes.

Por otro lado, la empresa privada, motivada exclusivamente por lucro, supuestamente se ajusta a las exigencias del mercado y enfrenta la competencia del rubro, lo cual garantizaría su eficiencia, sin la cual se disuelve todo emprendimiento, ya que nadie puede financiar a largo plazo una empresa que fracasa.

A consecuencia de la aplicación de estos principios, lo que ha sucedido es que la empresa privada ha aprovechado su ventaja copando los sectores esenciales de la economía nacional, con el objetivo de abusar al extremo la ventaja de su posición, abriendo una extensa brecha en su presupuesto costo – beneficio, a costa, en primer lugar, de los trabajadores bajo su responsabilidad, reduciendo salarios y beneficios laborales para explotar la mano de obra, y segundo, rebajando la calidad de los servicios prestados, en detrimento de la debida satisfacción de las necesidades de la sociedad a la que se deben.

Por principio debemos hacer notar que definir las actividades del estado constitucionalmente resulta inapropiado; tal como anota Beatriz Von Loebenstein en su tesis “Estado y Mercado en las Empresas Públicas” ante la Universidad de Chile: “Las funciones que comprende y asume el Estado varían según la época, los intereses y las necesidades de la sociedad. De esta forma, el Estado evoluciona, se transforma y asume nuevas tareas a la vez que renuncia a otras. Por lo tanto, “la enumeración a priori de finalidades específicas del Estado que determinasen exclusivamente su actuación, como alguna vez se ha intentado, es absurda” La determinación de las finalidades del Estado se hará en estricta relación con la concepción que se tenga del mismo, de las atribuciones que se le quieran entregar y de la forma en que se distribuyan las tareas entre los distintos poderes del Estado y entre éstos y los ciudadanos”.

Estamos convencidos de que la historia de las sociedades evoluciona, pero además sabemos que las circunstancias de cada país, de cada región en determinados momentos requieren distintos tipos de acciones, no es sensato atar las manos del estado desde una constitución, que debe regir largo plazo, impidiendo de esta manera que pueda reaccionar a las situaciones políticas y otros escenarios que se puedan presentar.

La mayor parte de las constituciones latinoamericanas declaran que el sistema económico del país es “una economía social de mercado”, pero en sus acciones se quedan en el mercado, obviando lo social; en primer lugar, relegando las funciones del estado a un rol subsidiario, donde solo puede intervenir donde la empresa privada ha fracasado o donde esta no tiene interés en invertir, lo que significa que la preeminencia esta en el campo del mercado, no así en el bienestar de la población.

Se dictan leyes con la justificación de poner en igualdad de condiciones a la empresa nacional y extranjera, y lo que en realidad sucede, es que, debido a la cantidad de recursos que una trasnacional posee, se pone en desventaja a lo nacional, lo que frecuentemente provoca la asimilación por parte de la trasnacional; siendo que todo estado debería considerar como asunto de seguridad nacional la independencia en materia de recursos básicos, por motivos obvios.

Con el fin de darle seguridad a los inversionistas extranjeros se elaboran contratos estipulando que pueden estar por encima de las leyes nacionales; estableciendo exoneraciones tributarias que ningún gobierno puede afectar, otorgando beneficios indebidos y estatus jurídicos especiales para protegerlos.

Se enajena la propiedad de los recursos naturales y servicios estratégicos en favor de la actividad privada, poniendo al estado como representante de la nación en un plano subordinado.

En resumen, ceñir el rol que debe desempeñar el estado en su función para el logro del bienestar ciudadano, es desconocer que este es el representante de la sociedad en su conjunto, no solo de un sector privilegiado de la misma.

No ignoramos las falencias que ha demostrado el estado en muchos casos, administrando empresas públicas, las mismas se presentan también en algunas empresas privadas, con menor frecuencia si hay que ser honestos, pero no asumamos que es una recurrencia típica del estado, cuando este ha demostrado que también puede ser exitoso en el campo empresarial.

La demonización del estado empresario, levanta la figura aterrorizante de los gobiernos estatizadores y expropiadores que surgieron a mediados del siglo pasado; sin embargo, tanto la expropiación totalitaria, como la estatización generalizada, así como el control de precios y de los medios financieros, son medidas inconcebibles en el mundo real de hoy.

Nos encontramos ante una función que tiene un mal desempeño, así que, en lugar de abandonarla en otras manos, el deber tiene que llevarnos a analizar la falla, para encontrar la solución más adecuada; cada nación cuenta con equipos profesionales de alta calidad y recursos tecnológicos suficientes para enfrentar una crisis administrativa; el punto de quiebre es impulsar una voluntad política para ejecutarla.

Burocracia, corrupción e ineficiencia, son los tres fantasmas que agobian al estado, los cuales están íntimamente ligados, la excesiva burocracia provoca que en el afán de esquivarla se recurra a la corrupción y ambas juntas generan ineficacia; por tanto, es necesario combatirlas paralelamente.

La excesiva burocracia generalmente se atribuye a la necesidad de los grupos políticos que acceden al gobierno de recompensar a sus mas fieles partidarios, quienes trabajaron la campaña para ganar las elecciones, con puestos de trabajo en el aparato estatal; una reducción de los puestos considerados de confianza, así como estrictos procedimientos de calificación para la contratación de personal, asegurando su idoneidad y oportunidad, sería una buena barrera inicial para contener la expansión burocrática; sin embargo debe exigirse una reingeniería de todo el sistema administrativo del estado, invertir en sistemas tecnológicos de ultima generación, digitalizar y consolidar las bases de datos de las distintas entidades y en los diferentes niveles, de esta manera minimizar la mano de obra y proveer eficacia a las distintas funciones que realiza; hay que abandonar la imagen del estado como la fuente esencial de generación de empleos, la reingeniería de la estructura institucional del estado implica poner a las personas más capacitadas en los puestos donde son necesarios para lograr la mayor eficiencia; lo contrario significa crear puestos de trabajo para recompensar servicios, copar instituciones e inflar artificialmente la tasa de empleo.

La lucha contra corrupción, tratada como un mal endémico, especialmente en los países del tercer mundo, se consolida, en primer lugar, integrándola al sistema educativo desde los niveles básicos, así aseguramos una generación que ha incorporado ciertos valores esenciales para la sociedad; en segundo lugar, colectivizado las esferas de dirección, concentrar el poder en un solo individuo es depositar toda la confianza de honestidad en una persona que quizá no la merezca o que inviste debilidades que pueden ser explotadas por terceros; mientras que las disposiciones sean tomadas por un conjunto de individuos, el riesgo de corrupción será menor; tercero y definitivo, hay que crear mecanismos de control ciudadano, en los diferentes niveles del aparato estatal, si no empoderamos al ciudadano para que verifique el correcto funcionamiento del estado que lo representa, estamos promoviendo un estado burocrático donde un estamento de funcionarios tiene el poder, el tipo de poder que corrompe.

Por último, podemos deducir que, si logramos desburocratizar el estado y controlar la corrupción, tenemos el camino despejado para construir una solida eficiencia en todas las operaciones propias del aparato estatal; contamos con alta tecnología y equipo profesional destacado para tal fin.

Teniendo un estado eficiente podemos descartar las descalificaciones de los opositores al rol empresarial del mismo; el cual debe dirigirse especialmente hacia los sectores productivos y de servicios que son esenciales para su desempeño, sin desestimar la competencia que pueda ofrecer el sector privado.

Hablamos de servicios como el de agua potable, electricidad, gas, gasolina, comunicaciones, los cuales son tan esenciales para la gobernabilidad, como la educación, la salud y la seguridad pública; todos estos pueden ser provistos también por empresas privadas, pero es responsabilidad del gobierno asegurar que por ninguna crisis empresarial o situación de emergencia estos dejen de ser cubiertos; no se puede dejar exclusivamente en manos de agentes particulares servicios que pueden crear un efecto devastador en la sociedad.

Básicamente ningún estado debe estar limitado en sus funciones cuya esencial finalidad es la de satisfacer el bienestar de la población.

Hay que diferenciar algunos niveles en lo que se refiere a los servicios que puede prestar el Estado, en primera línea están aquellos que son definidos como derechos ciudadanos, que son de cumplimiento obligatorio, que deben ser gratuitos y de cobertura universal, como la educación, la salud y la seguridad pública; la etiqueta de gratuito se da porque no se paga el servicio individualmente, pero sabemos que colectivamente estos servicios son financiados por nuestros impuestos; en segunda línea están aquellos servicios que son primordiales, que deben ser extensivos en la medida de las posibilidades presupuestarias y que serán pagados individualmente por cada consumidor, como son agua, desagüe, disposición de desperdicios, electricidad, comunicaciones, alumbrado público, jardines, etc.; pero que no serán empresas de lucro, el financiamiento de estas actividades debe tener en cuenta un balance apropiado del costo – beneficio, de manera que se pueda brindar un buen servicio con la menor carga para el beneficiario; la tercera línea está compuesta por aquellas actividades donde el estado tenga una posición privilegiada para invertir y la meta propuesta sea colectar, para el presupuesto nacional, una mayor cantidad de fondos, a través del lucro empresarial, lo cual revertirá en las obras de primera línea que son las más esenciales.

Es importante recalcar que no se propone un monopolio estatal, la empresa privada, en cualquiera de sus modalidades, puede competir, quizá en espacios donde el estado no llega, proponiendo mejores servicios o con beneficios adicionales etc.

En la primera línea de servicios el interés se centra en la amplitud de la cobertura y la calidad de los servicios, los costos estarán determinados por los fondos asignados en el presupuesto.

En la segunda línea es importante también alcanzar un nivel de cobertura y calidad, pero la financiación debe autosostenerse con los aportes mixtos del presupuesto público (impuestos) y los pagos que depositan los consumidores.

Mientras que en la tercera línea los fondos son invertidos enteramente por el presupuesto público y el interés esta centrado en la capacidad de obtener un fructuoso margen de utilidades que revierta en provecho de los representados.

En todas las líneas de trabajo la exigencia por la eficiencia no debe relajarse, cuando los órganos de control comprueban que las metas no se alcanzan, se reemplaza a los funcionarios responsables, porque si se dejan pasar las fallas estas se reproducen e implicaran más espacios institucionales.

Recalcando, en todas las líneas de servicios es muy importante la acción de los mecanismos de control ciudadano, paralelamente al de las entidades de control propias del estado; la corrupción es actualmente uno de las más grandes pandemias del capitalismo, si logramos minimizar su maniobrar se alcanzarán los mayores logros.

El estado, como representante de su ciudadanía, merece la oportunidad de demostrar su capacidad de liderar empresa, en particular aquellas que afectan directamente al bienestar de su población.

 

domingo, 21 de noviembre de 2021

¿ESTA GOBERNANDO CASTILLO?

 


Es pertinente la pregunta en vista de lo que hemos estado viendo en estos escasos cien días de gobierno, donde las acciones políticas más importantes vienen a ser las luchas por el poder en el congreso con una derecha extremista que mueve todos sus recursos, en alianza con un sector empresarial monopólico parasitario, para crear un golpe de estado, torciendo e “interpretando” las leyes y la constitución, y vacar a un presidente, no porque haya violado las leyes o porque haya actuado mal, sino solo por el hecho de que no es de su conveniencia.

CERRON Y PERU LIBRE

Por otro lado, vemos otra lucha por el poder en el campo interno, con los esfuerzos de Cerrón y sus partidarios tratando públicamente de imponer sus posiciones políticas y reclamando cuotas de poder; bajo el supuesto que es su partido Perú Libre quien gano las elecciones, tratando a Castillo como “invitado”.

La estrechez mental de los partidarios de Cerrón les engaña, pretendiendo que el 50% de votos que sacaron en la segunda vuelta les respalda para tomar las riendas del gobierno y desarrollar las políticas que plantearon en el ideario del partido, las cuales claramente fueron definidas por el propio Cerrón.

Para la mayoría de los analistas políticos esta claro que el trabajo partidario de Perú Libre les hizo llegar al 18% en la primera vuelta, solo con el firme apoyo de la rama magisterial aportada por Castillo; para la segunda vuelta se vieron obligados a reconsiderar su propuestas, ante la evidencia de que la población no coincidía con su plan y se arriesgaban a perder la elección, es así como se levanta el plan del bicentenario,  en ese camino también tuvieron que hacer alianzas con los otros sectores de izquierda, adoptando algunas de sus propuestas, las que estaban mejor desarrolladas que en el ideario de Cerrón, el cual levanta posiciones ideológicas más que planes concretos.

Lo especifico es que en la segunda vuelta la ciudadanía vota esencialmente contra Keiko Fujimori, porque entiende el peligro de que un clan corrupto de apodere nuevamente del estado, ve en Castillo una personalidad humilde y sincera, con la cual se pueden identificar y se inclinan más bien por una esperanza antes que por un programa político.

CRISIS DE GOBERNABILIDAD

Prácticamente, entre sus luchas contra la derecha cavernaria en el congreso y contra los extremismos internos de Perú Libre, Castillo ha tenido muy poco espacio para hacer gobierno.

Las actividades mas destacadas que podemos reconocer provienen de los ministros mas cercanos a Juntos por el Perú, Pedro Frankie y Anahí Duran, en economía y la mujer respectivamente, así como Aníbal Torres en Justicia y Cervantes en Salud; quienes han sido los que han dado la cara ante la prensa y los medios, tratando de crear un ambiente de confianza que favorezca la gobernabilidad. Además, por discrepancias con Cerrón perdieron ministros muy capaces y distinguidos en las carteras de RREE y educación. Ahora con la premier Mirtha Vásquez y Guillen en Interior se va reforzando una línea política.

Seamos conscientes de que el gobierno de Castillo es un gobierno débil, y lo es por varias razones, empecemos por decir que llego al poder con una escasa votación propia, visualizada en la primera vuelta, y en la segunda vuelta fueron muy escasos votos los que le separaron de su contrincante, en consecuencia, no tiene un consistente apoyo popular.

Luego podemos comprobar que tampoco tiene una organización política que lo respaldé, Perú Libre fue quien lo puso como candidato a la presidencia, pero no tienen ni una ideología en común, ni un plan de gobierno que guie sus acciones; eso explica los continuos desencuentros dentro de la bancada y con los dirigentes del partido.

PEDRO CASTILLO PRESIDENTE

Es evidente que ni Castillo, ni Perú Libre estaban preparados para gobernar, nunca pensaron que podían llegar a ganar de esta manera, pero no es una excusa, fueron elegidos y necesitan aprender sobre la marcha; es bueno que el gobierno tenga capacidad de rectificarse, pero es mucho mejor que aprenda a no cometer crasos errores, especialmente cuando suceden uno tras otro.

Castillo ha sido siempre un destacado líder sindical, pero no alcanza el nivel de estadista y menos aun tiene una experiencia que le de luces sobre el funcionamiento del aparato estatal; es sabio reconocer las propias limitaciones, por lo tanto, rodearse de consejeros profesionales que puedan guiarlo en el que y como, para lograr los objetivos que se traza; así como ilustrarlo acerca de las cosas que se pueden y no se pueden hacer en las presentes circunstancias.

Otra de sus debilidades esenciales, hablando de Castillo, son sus tribulaciones para comunicarse, empezar a actuar como gobernante también significa que debe pronunciarse acerca de determinadas situaciones del acontecer nacional; mucha gente ha votado por él, porque dio una imagen de humildad y honestidad, ahora requieren escuchar sus puntos de vista sobre puntos controversiales de su gobierno.

Las cosas se ponen peor cuando habla en las plazas y lanza promesas como si aun estuviera en campaña electoral, poniendo en problemas a sus ministros y sus discursos políticos.

Lo que la ciudadanía puede ver es una suerte de indecisiones que lo hacen retractarse continuamente, y que más allá de la retorica muy bonita, no se vislumbra un verdadero y consistente plan de gobierno, lógicamente este es el caldo de cultivo para que la derecha amplifique sus errores y muestre públicamente una imagen de caos total.

UN CAMBIO DE POLITICA

Conociendo las debilidades comunicativas de nuestro presidente, lo más aconsejable debería ser que tomará distancia de las alocuciones improvisadas, salir siempre a dar una exposición de la posición del gobierno, la cual será compuesta por su equipo de prensa y sus asesores, leída puntualmente ante la prensa, sin preguntas, todas las preguntas al respecto serán respondidas por los ministros del sector correspondiente.

Es importante que el gobierno salga a aclarar en público cada vez que la ultraderecha lanza sus ataques, desenmascarar las mentiras y falacias que construyen para tratar de derrocarlo.

La medida mas esencial que necesita este gobierno para empezar a reivindicarse es, ajustarse a un plan; el plan del bicentenario que presento en la carrera por la segunda vuelta seria un buen inicio, pero aun es un tanto general, necesita trabajarse mas y puntualizar las metas de corto y mediano plazo en cada campo.

Una vez trazadas las líneas principales de gobierno, compartirlas con todo el equipo de gobierno y asegurarse que todos estén en la misma página, puede haber discrepancias en cuestiones menores, pero con la línea de gobierno y su plan de acción tienen que estar todos comprometidos, los que no, tienen que alejarse, de otra manera seguiremos con las contradicciones internas que tanto daño hacen al país.

Tampoco podemos dejar de hacer una meticulosa revisión del historial de los candidatos al gabinete y los puestos esenciales, no les demos las cosas fáciles a la extrema derecha que anda buscando cualquier excusa para atacar al gobierno y reforzar su plan de vacancia presidencial.

Una vez conformado el equipo necesitan ser cohesionados, defendiendo a capa y espada a sus miembros frente a los impulsores de la vacancia.

La evidente debilidad de nuestro gobierno, al no contar con un real equipo de gobierno, la esta solucionando con sucesivos parches en su gabinete ministerial, pero lo que necesita es un sólido y confiable staff de asesores en los diversos temas de estado; la izquierda nunca a estado en el gobierno, por tanto desconoce la forma como funciona el aparato del estado, es obvio que necesitamos asesoramiento, pero el conocimiento no implica aceptación, hay métodos y procedimientos que hay que cumplir, así como otros que debemos cambiar ya que el sistema tiene demasiados obstáculos que impiden un buen funcionamiento y la justa distribución de los recursos fiscales.

La otra debilidad esencial del gobierno, al no contar con una organización política de respaldo, tiene que solucionarla empezando a construir una base organizada en la población, no tiene que ser un aparato político, ni una gran estructura, pero si ser capaz de movilizar la calle, eso se logra cuando las acciones del gobierno logran entrar en comunicación con el sentimiento ciudadano, relaciones públicas, marketing, como sea que lo llamemos, esto es lo que va a constituir la valla de defensa del gobierno contra los ataques de los golpistas; la calle tiene que convertirse en su mayor defensa.

Los responsables de cada sector necesitan ensuciarse los zapatos y visitar el hábitat de cada población, así como lo viene demostrando la ministra de la mujer, necesitamos establecer ese contacto para que el ciudadano se sienta escuchado y se identifique con las políticas estatales, tenemos aún mucho que aprender de las necesidades particulares de cada grupo de ciudadanos, es una tarea pendiente e impostergable; lo único que puede dar la legitimidad que necesita este gobierno para sostenerse frente al ataque de toda la maquinaria mediática.

ESTE GOBIERNO, NUESTRO GOBIERNO

Este gobierno en sus cien primeros días tiene varios aciertos importantes, pero la derecha esta mas interesada en recalcar los errores, por supuesto, y hay poca capacidad en el estado para demostrar sus mejores obras, esto tiene que resolverse prontamente para reparar el muro de contención y no dejarle la puerta abierta a la oposición.

Entendamos que las criticas al gobierno de Castillo no son el coro a los ataques arteros de la extrema derecha, este es nuestro gobierno, el primer gobierno de izquierda en el Perú, así que debemos conocer sus debilidades, para poder subsanarlas y sus fortalezas, para consolidarlas.

Con todos sus errores y sus debilidades, Pedro Castillo ha llegado al gobierno gracias a las esperanzas de cambio de una gran mayoría de la población, ese cambio que desde hace décadas la izquierda en su conjunto ha estado predicando; por tanto, es nuestro deber apuntalar su gobierno, encauzarlo hacia el éxito y luchar hombro con hombro contra nuestros enemigos en común.