El mundo tiende a polarizarse entre estos dos extremos, al punto de crear un odio irreconciliable entre los dos bandos, olvidando el principio científico que nos muestra un universo dialéctico.
No existe izquierda
sin derecha, arriba sin abajo, luz sin oscuridad, felicidad sin pena y así
sucesivamente; sin embargo, la polarización ha demonizado los extremos
etiquetando a la izquierda como totalitarista, dictatorial, estatista,
expropiadora, asesina y terrorista, así como a la derecha como corrupta,
mercantilista, privatista, racista y neoliberal.
Sin duda existen
pequeños grupos dentro de cada bando que asumen estas características, pero
definitivamente no es lo que define ideológicamente a cada cual. Analicemos un
poco en ambos sentidos.
Aunque no todos los
grupos de derecha aceptan los siguientes términos, la mayoría coincide en una u
otra forma en lo siguiente:
- defensa del
status quo, el sistema no es perfecto, pero funciona, se resisten al cambio
- democracia de
élite ilustrada paternalista
- defensa del libre
mercado sin regulación estatal
- derechos
laborales restringidos para favorecer la inversión privada
- absoluta libertad
de prensa sin regulación estatal
- política
económica regida por la oferta y la demanda
- liberación de
impuestos a los grandes capitales para atraer su inversión
- defensa de una
sociedad patriarcal
- modelo educativo
tradicional acorde a la religión y las necesidades laborales del país
- contrario a
otorgar derechos a los grupos LGTB
- contrario a
legalizar el aborto
- defienden la
familia tradicional (nuclear)
- abogan por un
estado mínimo sin funciones de supervisión
- el orden público
mantenido con estrictas medidas policiales
Por otro lado, los
grupos de ideología de izquierda moderna proponen:
- una fuerza de
cambio antisistema, el actual está quebrado, no tiene representación democrática
- democracia
participativa
- un mercado
controlado en función a los intereses la población
- una prensa
reglamentada que bloquee la manipulación informática a través de noticias
falsas y la difamación
- economía social
de mercado
- tasas impositivas
escalonadas con mayor carga en los sectores con mayores ganancias
- defensa
irrestricta de los derechos laborales
- modelo de
sociedad inclusiva con equidad de genero
- defensa de los
derechos de la comunidad LGTB
- aborto legal y
seguro debidamente reglamentado
- reconocimiento
legal de los diferentes tipos de familia
- un estado amplio
que pueda cumplir con eficiencia sus obligaciones en todos los campos
- un orden publico
mantenido por consenso social
En ninguna de las
dos posiciones hay malicia, solo son diferentes puntos de vista, cada
cual piensa que su método es la mejor manera de organizar la sociedad en
beneficio público.
Unos desde una
visión conservadora con pocos cambios para adaptarse al desarrollo social,
otros con una visión revolucionaria de cambios proactivos abierta a los nuevos
escenarios que presenta la era posmoderna.
Descartando los
extremos de cada lado, encontramos puntos en que es posible coincidir
negociando los términos, destacando esencialmente la necesidad de una
gobernabilidad y la situación real de que no se puede simplemente hacer
desaparecer al rival.
El punto de quiebre
siempre será conservar el sistema o reemplazarlo, si aceptamos que el cambio
tampoco será un logro de un día para otro, podemos avizorar cambios
estructurales parciales que pueden irse implementado progresivamente.