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jueves, 23 de febrero de 2017

LA CORRUPCION DEL ESTADO CAPITALISTA


Todo el país se siente removido por el escándalo de la corrupción, prácticamente todos los gobernantes han sido manchados por ella, Fujimori,  Alan, Toledo, Humala, Keiko, PPK, ninguno se salva, como decían en broma parece que lo de la banda presidencial no se refería exactamente al ornamento que cruza sus pechos, sino a un significado más cercano a la criminalística.
Si nuestro Poder Judicial fuera más competente y no estuviera también roída por la misma corrupción, todos ellos deberían estar ya en la misma prisión, acabando sus días plantando verduras en el  jardín privado de Fujimori.
Lo más sórdido del asunto es que ahora se discute quien robo más, piden captura de Toledo por 20 millones de dólares que recibió de Odebrecht, pero los Fujimori, incluida la hija predilecta, siguen campeándose con los seis mil millones que la pareja Montesinos-Fujimori desfalco durante la dictadura, y Alan García con sus 800 millones producto de sus fechorías de “la plata viene sola” tiene el descaro de decir que no teme a la justicia, por supuesto se ha asegurado que sus jueces sean apristas incondicionales también implicados en sus “negocios”; ¿esperara en Europa nuevamente que sus crímenes prescriban?.
La marcha contra la corrupción ha servido para demostrar la rabia y hartazgo de la población para con su clase dirigente, la sensación que deja en el ciudadano común es que todos los políticos son delincuentes que se encaraman al poder para enriquecerse a costa de los bolsillos ajenos.
Pareciera que esto no tiene final, no hay una clara solución al problema de la corrupción, si todos son corruptos y los que no son, pronto, cuando llegan al poder, se convierten en lo mismo; ¿pero acaso ya no estaba esto en el subconsciente de muchos peruanos? ¿No votaron muchos por aquel que roba pero hace obra?
Hemos aceptado, implícitamente, el hecho que el sistema reproduce la corrupción, pero no nos gusta que nos lo echen a la cara, de la manera como el escándalo de Odebrecht lo ha hecho.
Pero vamos, que toda la derecha a saltado de sus asientos cuando Verónica Mendoza acuso al sistema neoliberal capitalista de acunar la corrupción; que en todas partes hay corrupción, han dicho, que el PT de Brasil, que la Argentina de Kirchner, que la china o que Cuba; pues bueno que haya corrupción en otras partes del mundo no justifica, ni hace menos grave la corrupción en nuestro país; y de todas formas el sistema neoliberal es un sistema global, que con diferentes gobiernos y en diferentes medidas se aplica aquí y en el resto del planeta,  por lo menos en todo los que estamos interconectados a través de la economía y el comercio, así que la excusa es muy vaga.
Si bien no podemos afirmar que el sistema neoliberal propugna la corrupción como proceso implícito en su desarrollo,  si podemos decir que la corrupción puede atacar y volverse endémica en diferentes sistemas, ninguno está vacunado e inmune, pero lo cierto es que en algunos sistemas le es mucho más fácil implantarse que en otros, y esto es lo que ocurre con el capitalismo neoliberal, pero los defensores del sistema no pueden aceptar su realidad.
La Constitución fujimorista asegura que los contratos firmados por el Estado con empresas extranjeras no puedan ser revisados y modificados, esto con el pretexto de asegurar la inversión extranjera, pero esta fue una llave para todas las concesiones que Fujimori hizo sobre nuestros recursos naturales, pero lógicamente esta ganga fue rápidamente aprovechada por los sucesivos gobiernos para realizar sus “faenones”; además esto se configura con aquella puerta falsa de las adendas, mediante las cuales pueden legalmente hacer ganar una licitación a la empresa que deseen ofreciendo el precio más bajo, con la seguridad  que posteriormente antes de iniciar la obra, mediante adendas podrán hasta duplicar o triplicar el precio pactado. Es decir el Estado no puede negociar los contratos firmados, pero las empresas si pueden modificar los acuerdos mediante las adendas.
Lo que podemos comprobar tras todo este escándalo y los anteriores es que desde que Montesinos construyo  para Fujimori todo este inmenso aparato diseñado para la corrupción, creación que abarca los aparatos del Estado, las instituciones militares, el poder judicial, el tribunal constitucional, los medios de prensa, las instituciones financieras, todos sometidos por prebendas, coimas o chantaje; tras la caída de Fujimori, los presidentes que le sucedieron encontraron más fácil simplemente cortar las cabezas más resaltantes de esta mafia, pero continuar utilizando la bien aceitada maquinaria que les brindaba un inmenso poder y facilidad para gobernar aplastando la oposición, y claro enriquecerse personalmente y a su grupo de allegados, sin dificultad, usando los privilegios de gobernante, la mesa estaba servida, ¿cómo no caer en la tentación?, además ¿si los otros lo hicieron, por qué yo no?
Cada vez se suman más razones, cada vez resulta más claro, este sistema nos condena a repetir la historia una y otra vez, nuestra Constitución necesita ser revocada y crear una nueva que inicie la refundación de patria tal como la queremos; que se garantice la representación de nuestros intereses en el congreso, no queremos nunca más firmar cartas en blanco a  personajes que prometen  lograr cualquier cosa para ganar una elección y luego actúan a su libre albedrio jugando por sus propios intereses; esto significa devolver el poder de decisión a las manos del ciudadano común, que no nos sigan tratando como ignorantes, empujándonos a  delegar en otros el poder para  decidir  qué es lo mejor para nosotros.


miércoles, 25 de enero de 2017

Primero Montesinos, ahora Odebrecht


El escándalo por la admisión de culpa de la empresa Odebrecht de haber pagado coimas a altos funcionarios de gobierno en numerosos países con la finalidad de ganar adjudicaciones del Estado, ha removido profundamente el ambiente político en el Perú,  los mismos presidentes de la Republica que ostentaron el cargo durante los últimos veinte años estarían en la lista de involucrados,
En otros países donde ya las investigaciones avanzaron notablemente, la justicia está capturando a los implicados; en el Perú, a pesar que comparten las investigaciones que los otros países ya realizaron, toman las cosas con la punta de los dedos, mientras ordenan la captura de algunos funcionarios de la plana media, los más avezados ya están fuera del país;  es más mientras los jueces se toman su tiempo para decidir qué medidas tomar, el fiscal pide a la UIF que no congele las cuentas de Odebrecht y sus empresas asociadas, ¡increíble! solo pasa en el Perú
Y es que la corte de justicia de New York donde se dilucido el caso, ordeno a Odebrecht dentro del pacto de colaboración eficaz, que diera los nombres y los montos de las coimas que realizo en los distintos países, y que colaborara con la justicia de aquellos países, así que la información ya está desarrollada,
Lo que correspondería al Estado peruano es cerrar todas las oficinas de Odebrecht y empresas asociadas, incautar su documentación financiera para investigación, porque podemos suponer que el fraude fue más grande de lo que ellos admitieron, congelar sus cuentas bancarias, paralizar las obras que esta empresa y sus asociadas tengan adjudicadas y rescindir los contratos que estuvieran vigentes, así como ordenar el impedimento de salida del país a toda la lista de sospechosos y capturar inmediatamente a los que ya han sido implicados.
Sin embargo estamos en el Perú, donde el Apra y el Fujimorismo tienen secuestrado el poder judicial y el congreso  de la república,  la lentitud y la actitud temerosa del poder judicial no es coincidencia, y el congreso nombra una comisión investigadora que tiene como miembros a los mismos sospechosos de haber sido receptores de las coimas, es decir ellos mismos se van a investigar.
¿No hay solución?...  cuando cayó Fujimori tuvimos la oportunidad de rehacer nuestro modelo social, Montesinos se encargó de destruir toda la institucionalidad del Estado, había que empezar de cero, pero no estuvimos a la altura, la mafia se reconstruyo, se mimetizo, y continuamos con el modelo; esta parecería ser otra oportunidad de iniciar la reforma del Estado, descalificando a toda la costra política que ha estado usurpando el poder ciudadano todo este tiempo, pero nuevamente no parece que estemos a la altura de asumir el reto.
Solo espero que todos estos golpes vayan modelando la conciencia política del ciudadano y más temprano que tarde se produzca la rebelión de la masa silenciosa y pongamos sobre sus patas lo que está de cabeza.
Insisto en hacer un llamado a las fuerzas políticas sanas de la patria, a seguir derrochando esfuerzos en el trabajo de sus bases, tenemos que alcanzar ese consenso ciudadano para cambiar la Constitución Política y mediante esta devolver el poder de decisión del país a sus ciudadanos, esa es nuestra mejor apuesta.