viernes, 5 de junio de 2026

 


 

LA CHINA EN SU CUARTO LABERINTO

 

Estamos a puertas de una nueva elección en Perú, se enfrentan dos opciones, una de la derecha neoliberal, encarnada (por cuarta vez) por Keiko Fujimori (la señora K) y otra de izquierda, representada por Roberto Sánchez.

Nunca suficiente repetir que se presenta una obligación moral, de compromiso con la honestidad, votar por Sánchez, después de más de una década en que la señora K ha gobernado el país desde el congreso, con una alianza mafiosa, que ha llevado al país al abismo político en que nos encontramos.

Las leyes pro-crimen, la corrupción que envuelve a la mayoría de congresistas, los escándalos policiales en que se han visto envueltos y fueron blindados ante la justicia, el asalto a las institucionales del estado, copando el tribunal constitucional para justificar sus fechorías y la ilegal modificación de gran parte de la constitución, copando el ministerio público y la junta nacional de justicia, para defender du impunidad ante la ley, tomando la contraloría para permitirse despilfarrar el erario público con contratos amañados, incrementando sus salarios y beneficios desmesuradamente sin justificación, rompiendo el equilibrio de poderes del estado, base de la institución republicana, tomando la defensoría del pueblo, desconociendo fraudulentamente la representación de los ciudadanos que los eligieron, que es el fundamento de la democracia; son solo algunas de las fechorías más resaltantes de la mafia que ha tomado el poder en el país.

A tal punto hemos llegado, que actualmente, el dilema de la señora K se resume en, si va a poder gobernar desde el palacio de Pizarro o seguirá gobernando desde su alianza mafiosa del congreso

La mayoría absoluta que tiene la DBA tanto en la cámara de diputados como en la de senadores, le asegura un enorme poder político, no solo para aprobar las leyes que les convenga, incluso seguir modificando la constitución a su antojo, sino para vacar al presidente cuando no actúe de acuerdo a sus intereses; prueba de esto tenemos el triste récord mundial de nueve presidentes en diez años.

Las circunstancias, que configuran nuestra coyuntura política, nos advierten que el diseño creado por el sistema, asegura que, salvo algunas caras nuevas, nada cambie, todo seguirá funcionando igual como hasta ahora.

Nos engañan diciendo que vivimos en una república democrática representativa, porque vamos a elecciones cada cinco años, pero en realidad, por la forma como el sistema ha sido reestructurado, posibilitando la extremada dispersión del voto (tuvimos 35 partidos participando en las últimas elecciones) debido a lo cual, se crean partidos fantasmas financiados indebidamente que obedecen a un solo proyecto, por lo cual la derecha se asegura que  puede colocar un candidato con solo un poco más de diez por ciento de los votos válidos, pero además ganar mayoría en el congreso aprovechando la falsa  representación que obtienen y así conservar el poder, aunque algunas caras cambien, siempre representan los mismos intereses.

Es muy probable que Sánchez gane esta elección, el dicho “si un panetón compite con Keiko, ganara el panetón” es muy preciso, pero ganar la presidencia no significa ganar el poder; el poder continúa en manos de la mafia de corruptos que han copado las instituciones representativas del estado; a partir de ahora las decisiones se tomarán en el senado, donde la DBA tiene el control.

Votar por Sánchez es una obligación moral, para quienes conservan un poco de dignidad y amor propio, no porque sea en realidad el candidato ideal, ni porque sea la esperanza de cambio en el sistema, es solo un voto de rebeldía, de protesta, una bofetada en la cara para la señora K, para decirle que a pesar de todo, no puede tomar la conciencia de la mayoría de los ciudadanos.

La única forma en que Sánchez pueda tener posibilidades de durar en su mandato es haciendo que sus dos vicepresidentes renuncien el 29 de julio, de esta manera tendrá un estrecho margen para realizar algunos cambios en las políticas de estado, que no requieran de una ley, solo de ordenes ejecutivas, aunque tenga que resistir los embates de censura de ministros y acoso judicial de la DBA.

La pregunta crucial en estos momentos será...  ¿estarán dispuestos sus vicepresidentes a renunciar militantemente por el bien del país? ... hay dudas razonables al respecto.

Los apoyos manifestados por distintas posiciones políticas ante la segunda vuelta, son tan frágiles como una flor de otoño, una vez en el gobierno, cada cual tratará de exigir su cuota y ejercerán presión para mediatizar las metas propuestas y conservar los privilegios de sus puestos; también los representantes elegidos por JP se verán en la misma posición y por supuesto algunos aprovecharan para cambiar de bando, como se ha hecho costumbre en el congreso.

En este escenario, como ciudadanos conscientes, estamos obligados a votar por Sánchez, confiar en que él y su equipo sean capaces de resistir los ataques de la DBA; de una u otra forma, siempre habrá que usar su vacancia como un motor para impulsar la rebelión de los pueblos contra este sistema que no hace más que retroalimentarse destruyendo los últimos reductos de la democracia; no podemos permanecer indiferentes ante nuestro futuro como nación.

 

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