martes, 24 de febrero de 2026

ICE Y LA DEMOCRACIA

 Se han expandido las protestas a lo largo del país en contra de los operativos de ICE y la política inmigratoria de Trump. Los defensores de MAGA argumentan que estos funcionarios federales solo están haciendo su trabajo.

Que la deportación de los indocumentados quitará de las calles a muchos criminales y delincuentes y a otros que aprovechan de los beneficios que el gobierno otorga con nuestros impuestos, sin contribuir en nada.

Sin embargo, sus argumentos caen por su propio peso. Los indocumentados no son criminales. Delincuentes y criminales hay dentro de los ciudadanos, con visa de turista, negocios, estudiantes y residentes legales. Seguramente en mayor proporción entre los ciudadanos.

Por otro lado, las protestas no son en contra de que se deporte a las personas indocumentadas, que obviamente han cometido una falta administrativa. Lo que ha despertado la indignación ciudadana es la violencia y la crueldad con que ejecuta sus operaciones esta entidad federal últimamente.

La intervención de agentes enmascarados, que se niegan a identificarse, apuntando con armas de guerra a las personas, gaseándolas y golpeándolas, arrastrándolas por el piso, atacando a niños y ancianos, deteniendo indiscriminadamente ciudadanos y residentes legales.

El hecho de que esta administración les ha dado el poder de ingresar a los domicilios, escuelas, iglesias, sin orden judicial. De que tengan inmunidad ante la ley para cometer abusos y asesinatos. Aterrorizando a comunidades enteras, haciendo que niños no quieran asistir a la escuela, o sus padres ir a trabajar a al mercado, por temor a ser atacados impunemente.

Esos son los motivos que han movilizado a decenas de miles de personas a protestar. Deportaciones ha habido desde hace décadas. Se han deportado miles de personas anualmente. Pero nunca usando la violencia indiscriminada con que actúan los agentes de ICE.

Agentes que han sido contratados a destajo, sin adecuado entrenamiento, ofreciendo bonos para las escuadras con mayor cantidad de detenidos. Lo que configura de hecho una política de limpieza racial. Una fuerza armada al servicio, no del estado como debería ser, sino de una ideología política. Por eso la similitud con la Gestapo alemana.

El sistema democrático se resquebraja con un presidente que no respeta la constitución, que somete a las instituciones que representan al estado, que quiebra el balance de poderes necesario.

No puede sobrevivir la democracia bajo el régimen autoritario de un mandatario. Es necesario reaccionar y defender la constitución y los derechos ciudadanos ante el totalitarismo.